mOLI
.

LA MIGRAÑA, NO PIERDA LA CABEZA.

Desde niña Diana tuvo un enemigo que solía aparecer en los momentos más inoportunos. En días de playa, fiestas u ocasiones esperadas, el cielo de su cabeza se nublaba y terminaba la jornada entre vómitos e inyecciones en el consultorio médico.

La causa de aquella tormenta, que amenazaba con partir en dos su cabeza y empedraba de malestar jornadas que debieron ser de placer, era un padecimiento viejo, clásico y de causa desconocida: la migraña.

Incluida por las estadísticas como una de las principales causas de inasistencia laboral, la cefalea de origen vascular o migraña, afecta hoy a un 12 por ciento de la población mundial, cientos de millones de personas que ven su vida menoscabada con frecuencia por un dolor invalidante.

Como uno de los primeros motivos de consulta en la atención primaria y los servicios de neurología, la familia de las cefaleas incluye dos grandes grupos: las primarias y las secundarias.

Cuando el dolor de cabeza se origina en otra enfermedad, que puede ser desde tumores cerebrales hasta errores de refracción, se dice que se trata de una cefalea secundaria.

Por su parte, las cefaleas primarias son aquellas que no tienen origen en ninguna otra enfermedad, es decir, no son síntomas de otra enfermedad más grave.

La migraña es la cefalea primaria más frecuente y su importancia desde el punto de vista sanitario no está dada por la mortalidad, pues nadie se muere por una crisis migrañosa, sino por su alta prevalencia y la incapacidad a que reduce los pacientes.

Aunque una crisis de jaqueca puede ser el pretexto ideal para eludir desde un contacto sexual indeseado hasta la asistencia al trabajo, en realidad, un dolor de cabeza como el de la migraña puede ser altamente invalidante.

Lo que puede comenzar con los llamados prodromos, especies de anuncio a la persona que sobrevendrá una crisis, con el paso de horas o minutos, se convertirá en un malestar atormentador que obligará a huir de la luz y el ruido.

Mientras para un migrañoso acostumbrado a lidiar con su padecimiento la repetición de bostezos incontrolados es un anuncio inequívoco del escándalo que estallará en su cabeza; para otro, sus prodromos podrían ser distintos: cambios de humor, ansiedad o avidez por determinados alimentos. A propósito de alimentos, algunos han sido asociados al desencadenamiento de las crisis migrañosas, sobre todo aquellos conocidos por su afecto vasoactivo. Es así que los médicos proscriben la ingestión de chocolate, alcohol, queso, lácteos, huevos o cítricos a pacientes migrañosos.

Sin embargo, la causa-efecto entre estos alimentos y la jaqueca no se han probado todavía.

Más cierta es la asociación de otros factores como el estado del tiempo, pues ciertos pacientes describen cefaleas posteriores a un día de viento o cambios meteorológicos, la falta o exceso de sueño y, en el caso de las mujeres, incide también en el ciclo menstrual.

Pero, el más importante factor ambiental para abrir las compuertas de un ataque, resulta el estrés ya que el enfermo es más sensible a la sobrecarga emocional, que explota por la cabeza.

Descrita como una enfermedad que se padece como consecuencia de una herencia genética, la cefalea migrañosa se caracteriza por un dolor hemicraneal ( solo toma una parte de la cabeza), pulsátil, que hace sentir el corazón latiendo dentro del cráneo.

Con el acompañamiento de nausea, vómitos y asta sensaciones visuales, la jaqueca puede durar desde 12 horas asta dos o tres días, en los que la persona odiará hasta que le hablen, pues el ruido se amplifica en su cabeza atormentada.

De acuerdo con las estadísticas sanitarias, ese mal neurológico se ensaña más en las mujeres que en los hombres y aparece con más frecuencia en la etapa productiva de la vida, entre los 20 y 50 años de edad.

Según expertos el perfil típico de un migrañoso es el de una mujer de entre los 30 y 40 años de edad que presenta una o dos crisis al mes.

Estudios internacionales afirman que el padecimiento disminuye en un 30 por ciento la calidad de vida de los enfermos en relación con otras personas de la misma edad y sexo que sean consideradas sanas.

Tal menoscabo de la calidad de vida ha sido comparado por los médicos con el que sufren los pacientes diabéticos o cardiópatas (enfermos del corazón.)

Sin embargo para esa multitud que pierde la cabeza y la posibilidad de funcionar adecuadamente, con frecuencia la farmacología moderna le proporciona la oportunidad de mitigar su cruz con medicamentos eficaces.

Los más rutilantes miembros del estante farmacológico para la migraña son los triptanes, medicamentos que a pesar de no ser analgésicos actúan sobre el dolor en su misma esencia y alivian rápidamente la crisis.

Como agonistas de la sorotonina, un neurotrasmisor involucrado en el proceso de la jaqueca, los triptanes (sumatriptan, noratriptan, somatriptan, rizatriptan) funcionan bloqueando tanto los desencadenantes como lo que mantiene en marcha la crisis.

La revolución de los triptanes que ha liberado a muchos pacientes de la esclavitud de analgésicos, antiinflamatorios y sedantes, podría despejar definitivamente el ciclo de los migrañosos.


El molino y Ayutla.com es propiedad del autor. Para comentarios,preguntas o chismes escribale al webmaster a la direccion EL_molino@ayutla.com